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jueves, 31 de marzo de 2016

Los Ciegos y el Elefante

Una vez, Buddha estaba en Jetavana, en el reino de Sravasti. A la hora de la comida, los monjes tomaron sus cuencos y fueron a la ciudad a mendigar alimento. Pero como aún no era el mediodía, y era muy temprano para entrar en la ciudad, decidieron ir a sentarse un rato en una sala donde se reunían los brahmanes.


En aquel momento, los brahmanes, discutían entre ellos a cerca de sus libros santos y se había formado una disputa que no conseguían resolver. Llegando a reñir y enemistar unos con otros, diciéndose mutuamente: 

"Esto que sabemos es ley", lo que sabéis vosotros ¿cómo puede ser la ley?. Lo que sabemos nosotros está de acuerdo con la doctrina. Vuestra ciencia es vana y no tenéis el menor conocimiento. Era así como repartían los golpes con el arma de la lengua, y por un golpe recibido, devolvían tres. Los monjes, observando a las dos partes insultarse, no autentificaron ninguna de las opiniones, se levantaron de sus sitios y se fueron a mendigar alimento a la ciudad.

De vuelta a Jetavana, se sentaron cerca de Buddha y le contaron lo sucedido. El Buddha contó esta historia:

Hace mucho tiempo, había un rey que comprendía la Ley Búdica, pero las personas, ministros y gente del pueblo, estaban en la ignorancia referente a las enseñanzas parciales, tenían fe en el resplandor de cualquier estrella brillante y dudaban de la claridad del sol y la luna. 

El rey, deseando que su gente no se quedara entre mares y navegaran por grandes océanos, decidió mostrarles un ejemplo de su ceguera. Ordenó a sus emisarios recorrer el reino para buscar ciegos de nacimiento y traerlos a palacio.

Cuando los ciegos fueron reunidos en la sala de palacio, el rey dijo: ¡Enseñadles los elefantes!, y se los mostraron guiándoles las manos. Entre los ciegos, uno tomaba la nalga del elefante, otro agarraba la cola, otro tocaba el vientre, otro al costado, otro tocaba la espalda, otro la oreja, otro la cabeza, otro un colmillo y el último la trompa.

Los emisarios, llevaron luego a los ciegos al rey, quien les preguntó: ¿A qué se parece un elefante?.
Aquel que había tocado una nalga contestó:
Oh! sabio rey, un elefante es como un tubo.
Aquel que había tocado la raíz de la cola, decía que el elefante era como una
escoba.
El que había agarrado la cola, que era como un bastón.
El que le había tocado el vientre, que era como una pared.
Quien había tocado la espalda, decía que se parecía a una mesa elevada.
El que tocó la oreja, que parecía un gran plato.
Quien tocó la cabeza, decía que era como una gran extensión.
El que tocó el colmillo, que era como un asta.
Y el que tocó la trompa contesto: Oh!! gran rey, un elefante es como una cuerda.

Los ciegos, empezaron entonces a discutir, cada uno afirmaba estar en la verdad, en lo cierto y los otros no, diciendo: Oh gran rey, el elefante es realmente como yo lo he descrito, no hay dudas!!!
El rey rió entonces a carcajadas y dijo:
Todos vosotros sois como estos ciegos. Discutís inútilmente y pretendéis decir la verdad, habiendo percibido sólo una parte, decís que el resto es falso, y por un elefante os querelláis!!


El Buddha dijo a los monjes: así son estos brahmanes. Sin sabiduría, debido a su ceguera, llegan a disputarse. Y debido a su discusión quedan en la oscuridad y no hacen ningún progreso.


Ángela Rojas
YO SOY Tu Coach Personal Para La Excelencia


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Échale un vistazo a tus viRRRus

¿recuerdas la historia  que te conté del elefante?


Te estás convirtiendo en un experto en virus mentales y por ello hoy te voy a premiar con un regalo que he preparado para ti. Solo espera un poco que ya lo pongo en tus manos.

Con todo lo que te estoy enseñando en estos correos ya sabes más de este tema que el 97% de las personas. Te felicito por tu interés y aplicación en aprender temas de gran importancia para fortalecer el líder o maestro interno que te habita.

Pues mira, para el elefante de nuestra historia, a nivel mental, sus opciones son limitadas.

No se preocupa ni siquiera por preguntarse qué cosa nueva puede hacer para dejar de estar parado en el mismo lugar; o mirar su pata para ver si realmente está amarrado; o sentir el verdadero peso de la carga sobre su pierna y compararlo cuando está con la estaca enterrada en la tierra y cu​ando no es así. No tiene la menor idea de cuál es su problema ni como surgió.


Este es un ejemplo sencillo de lo que puede ocurrirle a un elefante en un circo. Simple y llanamente está programado para hacer lo que hace.

A ti y a mí también nos programaron en nuestra tierna infancia, incluso desde el vientre materno empezamos a escuchar a nuestra madre y a sentir sus emociones.

Más adelante nos influenciaron nuestro padre, nuestros hermanos, familiares y obviamente nuestros maestros y los medios de comunicación.

Puedes notar que se trata de varios códigos (muchos) que pueden llegar a perdurar durante el resto de la vida, a no ser que hagamos algo de valor para reemplazarlos en el caso de que sean desfavorables para nuestro sentido de éxito y triunfo.

Te voy a poner un ejemplo: si de niño oías “cómase todo que en el mundo hay muchos niños muriéndose de hambre”. 

​Al parecer es una frase inocua. Aun así, e
sa es una programación y ahora de adulto puedes tener sus efectos no funcionales de una o varias maneras:


-        Sobrepeso, desnutrición, peso por debajo del requerido, bulimia, anorexia, diarreas, colesterol, colon irritable, estreñimiento

-        Compras más comida de la que requieres; puede ser que tu nevera y alacena estén tan llenas que se desbordan y sin embargo, no te atreves a comer mucho por miedo a que se acabe el inventario

-        Te sirves más comida de la que realmente te apetece y sientes una enorme culpa si quisieras dejar algo en el plato


​Yo llamo a los programas que no me ayudan a conseguir resultados de éxito: Virus Mentales.

Ahora, te invito a que pienses en ti:

Para ello, y tal y como te lo anuncié, hoy te tengo un regalo muy especial. Sea que ya estés avanzado en este tema o te estés iniciando, he preparado para ti un material que te ayudará a mirar con lupa tus VIRRRUS MENTALES.

Hice el compendio a partir de mis vivencias y las de familiares y amigos cercanos, y aún más, de mi experiencia con los hombres y mujeres con quienes he tenido ocasión de trabajar en procesos de coaching para ayudarlos a salir de sus problemas y estados de parálisis. Los he ayudado a que pasen su propio antivirus mental.

Si te parece más cómodo puedes imprimir el test y marcar con el color de tu predilección los que te resulten familiares. También lo puedes hacer verbalmene. Solo sigue la guía que te ofrezco. Y ya verás como en el próximo correo te amplío sobre el efecto de los ViRRRus mentales en tu vida. Lo encuentras en el siguiente link:

Por tu Excelencia, 
Ángela Rojas
Tu Coach de Pareja&Liderazgo con Propósito


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cuándo nos gana el miedo a amar

Somos seres con un origen Divino. Somos esencia de un Ser Superior y por lo tanto tenemos calidades específicas y particulares que nos diferencian de cada ser humano.


El hecho de ser diferente a los demás nos hace únicos, especiales, irrepetibles.

Es precisamente esa diferencia la que también nos lleva a vivir en sociedad, a nutrirnos de una red humana en la cual podemos invertir, crecer, contribuir.

Muchas de nuestras metas y sueños truncados se deben a que en ocasiones nos ganan los miedos a mostrar realmente quienes somos, el miedo a dejar brillar nuestra esencia, el miedo a permitir que nuestras habilidades y fortalezas toquen a otros seres humanos.

Muchas veces nos relacionamos desde el miedo. El miedo a no ser aceptado como soy, a no ser aceptado con todos mis problemas y limitaciones.   

Queremos mostrar lo que no somos, lo que no tenemos. Queremos evadir que tenemos puntos ciegos y algunas zonas oscuras de nuestro ser por resolver.

Nos da miedo que el otro descubra realmente quien somos y nos dedicamos a crear capas y capas de carbón para cubrir el diamante interno que es nuestra esencia real y divina.

Estamos tan ocupados de pulir lo que somos para pretender ser lo que no somos que nos perdemos de vivir y disfrutar.

Cuando queremos probar un restaurante nos llama la atención precisamente que marca la diferencia, cuál es ese plato que los hace diferente.

Sucede lo mismo cuando deseamos entrar en una relación de pareja. Cuando alguien nos llama la atención, nos atrae, precisamente nos seduce lo que hace a esa persona especial, lo que no encontramos en los demás. Es precisamente eso lo que hace que nos quedemos a compartir esa experiencia de vida.

Una pareja llena nuestra existencia por aquello que la hace diferente y única. Cuando desde el respeto aceptamos sus puntos ciegos y su vulnerabilidad. Cuando esa persona nos complementa con lo que brilla y lo que no brilla de ella. Cuando abordamos a nuestra pareja desde la aceptación y la generosidad nos damos el espacio para amarla como el ser completo y perfecto que es.

Para crecer como seres humanos debemos conocernos profundamente. Y consiste en no cambiar nuestra esencia sino más bien en reconectar con nuestra esencia. En abordar que es aquello que nos limita, nos lastima y nos previene de mostrarnos realmente como somos. 

Cuando nos conocemos profundamente quitamos las capas de carbón que nos rodean y dejamos aflorar el diamante poderoso, brillante y valioso que constituye nuestra esencia.

Darnos la oportunidad de profundizar en las capas de carbón es el más bello regalo que nos podemos brindar para que reluzca el diamante y podernos ahora sí brindar desde el Amor y no desde el miedo.

Confío en que estas líneas te sirvan como referente de inspiración para ti y los tuyos.

Déjame saber tus opiniones en crea.excelencia@gmail.com; visita la página en Facebook, espero que dejes un me gusta para crecer la audiencia y logra llegar cada vez a más personas que puedan nutrirse de un nuevo conocimiento. Puedes también contactar CreaExcelencia en Twitter.

Por el derecho a AMAR para ser AMADO,

Ángela


Tu Coach de Pareja&Liderazgo con Propósito


P.D. El miedo a conocernos profundamente trunca nuestro éxito y nuestra excelencia. Coraje y valentía son dos palabras clave.